La presidenta de Perú, Dina Boluarte, anunció este viernes (24.02.2023) que ha decidido retirar al embajador peruano en México, Manuel Gerardo Talavera Espinar, en respuesta a las declaraciones del gobernante mexicano, Andrés Manuel López Obrador, a quien acusa de “injerencia en asuntos internos” del país andino y de haber “decidido apoyar el golpe de Estado” del exmandatario Pedro Castillo.

“He dispuesto el retiro definitivo de nuestro embajador en los Estados Unidos Mexicanos y, de esta manera, las relaciones diplomáticas entre Perú y México quedan formalmente a nivel de encargados de negocios”, dijo Boluarte en una locución.

Acompañada del presidente del Consejo de Ministros, Alberto Otárola, y de la canciller Ana Gervasi, Boluarte rechazó “enérgicamente” las declaraciones de López Obrador “sobre asuntos internos de Perú e inaceptables cuestionamientos que, de manera reiterada”, el presidente de México ha formulado sobre “el origen constitucional y democrático” de su Gobierno.

“El señor López ha decidido apoyar el golpe de Estado que diera el ahora expresidente Pedro Castillo el 7 de diciembre de 2022, el mismo que generó el rechazo unánime de las instituciones que integran el orden democrático en el Perú y la decisión del Congreso de la República de vacarlo en el cargo con el voto de 101 de sus 130 parlamentarios”, afirmó la presidenta.

Agregó que López Obrador “ha decidido afectar gravemente las relaciones de respeto mutuo, amistad, cooperación y voluntad de integración que históricamente ha unido al Perú y México”, al “privilegiar afinidades ideológicas en menoscabo de importantes procesos de integración”, que -según Boluarte- benefician a ambos pueblos, como la Alianza del Pacífico.

“Con sus declaraciones, el señor López viola el principio sobre el derecho internacional sobre la no injerencia en asuntos internos, así como los referidos a la defensa y promoción de la democracia”, añadió.

¿Qué causó esto?

Este viernes, el gobernante mexicano reiteró su solidaridad con Lilia Paredes, esposa de Castillo, tras sostener el 23 de febrero una reunión con ella en el Palacio Nacional. López Obrador indicó que “México va a seguir apoyando al presidente (Castillo) injusta e ilegalmente destituido y va a seguir demandando que se le libere. No puede estar en la cárcel, es una gran injusticia”.

Insistió su acusación de que Boluarte es una “presidenta espuria” y también condenó la muerte de cerca de 60 personas, según sus cálculos, en las protestas contra el Gobierno peruano.

“He visto encuestas en donde la presidenta espuria tiene el 15 % de aceptación. El 85 % la desaprueba, pero todavía tiene menos aprobación el Congreso, los diputados. Tienen el 90 % del rechazo, 90 %, y aun así ellos mandan con las bayonetas, con la represión, con la fuerza”, sostuvo.

Finalmente, López Obrador aseguró en que detrás de la destitución de Castillo hay “mucho racismo y clasismo”, así como “muchos intereses creados en el Perú porque es un país con muchos recursos naturales y esos recursos naturales son muy ambicionados por las grandes empresas trasnacionales, apoyadas con gobiernos extranjeros”.

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