Los asientos destinados para los ministros del gobierno ayer estaban vacíos al inicio de la sesión de la Cámara de Diputados, que estaba convocada para resolver dos reclamaciones en contra de la conducta de la mesa que preside la diputada Karol Cariola (PC).

Al igual que en la sesión del lunes de la semana pasada, donde fueron elegidas las nuevas autoridades de la corporación, el ministro secretario general de la Presidencia, Álvaro Elizalde (PS), optó por presenciar el desarrollo de las deliberaciones en su oficina ubicada a un costado de la sala.

Solo una vez que la mayoría de los diputados rechazó ambas “censuras” (una presentada por los diputados republicanos-independientes y la otra por los socialcristianos-independientes), el ministro ingresó para saludar a la presidenta de la Cámara. Dado que las presentaciones se basaban en una supuesta intervención de La Moneda, la cautela de Elizalde era evidente.

A pesar de que en el oficialismo había preocupación por la jornada, el desenlace terminó dándole una nueva victoria a la alianza de gobierno, lo que afianzaba, además, la conducción de Cariola. Finalmente ambas solicitudes de destitución se resolvieron en una sola votación: 76 votos en contra, 69 a favor y 7 abstenciones.

Esos 76 votos ratificaron el respaldo con el que Cariola y sus dos vicepresidentes, Gaspar Rivas (ex PDG) y Eric Aedo (DC), habían sido elegidos. Sin embargo, la votación de las fuerzas opositoras -que la semana pasada habían aglutinado 75 apoyos para la diputada Joanna Pérez (Demócratas)- se desmoronó.

Si bien la derecha recuperó los votos de Enrique Lee (Indep. socialcristiano) y de Mauricio Ojeda (Indep. republicano), quienes no estuvieron en la elección realizada la semana pasada, un legislador de RN, Juan Carlos Beltrán, se excusó por un viaje oficial a Taiwán.

Por su parte, la diputada Karen Medina (PDG), quien había apoyado la postulación de Pérez (Demócratas), anunció que se iba a abstener y al final se pareó con Beltrán.

Con los desmarques de Beltrán y Medina, ambas censuras ya estaban perdidas. No obstante, el golpe de gracia provino de la bancada Demócratas-Independientes, que mayoritariamente decidieron abstenerse, entre ellos Joanna Pérez, Érika Olivera, Miguel Ángel Calisto y Jorge Saffirio. También se abstuvieron Rubén Oyarzo (ex PDG) y Andrés Jouannet (Amarillos).

También se abstuvo el independiente Francisco Pulgar, quien próximamente se asociará a la bancada DC. Ello lo dejará, en teoría, con un pie en el lado del oficialismo.

Si a ello se le suma el posible desafuero de Ojeda (que le quitaría a la derecha un voto), la mesa de Cariola quedaría con una base mucho más sólida frente a otras futuras arremetidas opositoras.

Oposición baja ofensiva

Las dos presentaciones rechazadas contra la mesa de Cariola se sustentaban en la supuesta intervención del ministro Elizalde, en la definición de las negociaciones de la testera, luego de que Rivas dijera que el secretario de Estado le ofreció la primera vicepresidencia a cambio de que apoyara a la diputada comunista para liderar la corporación.

Si bien el mismo Rivas luego se desdijo, el hecho molestó a la oposición que consideró que la presunta intromisión del gobierno era inaceptable, pues vulneraba la autonomía de esta rama del Congreso.

Si bien el rechazo de la censura era una derrota especialmente para republicanos y socialcristianos, no toda la oposición tenía un balance negativo por el resultado. De hecho, si bien hubo recriminaciones, no se dio una “noche de cuchillos largos”.

Para la UDI, RN y Evópoli el resultado era más que óptimo. Salvo Beltrán (RN), quien logró parearse, todos sus diputados aprobaron las censuras, por lo que quedaba anulado el argumento, que habían levantado especialmente los legisladores del partido que lidera José Antonio Kast, de que un sector de la derecha pretendía proteger a Cariola.

En Chile Vamos sospechaban que esta arremetida era un mero intento de los republicanos para limpiar su imagen, luego de que la diputada comunista ganara gracias a la ausencia de Mauricio Ojeda, quien llegó tarde a la sesión en la que se eligió la nueva mesa.

No obstante, al fracasar ambas iniciativas, lo que sepulta por un tiempo cualquier nueva ofensiva, la derrota seguía siendo responsabilidad de quienes presentaron las solicitudes de destitución.

Cuando se impulsaron ambas censuras, en Chile Vamos hubo críticas hacia los republicanos y socialcristianos por haber levantado una acción sin tener garantizado un piso para su aprobación.

De hecho, en la UDI y en RN mencionaban que todos los partidos opositores se reunieron la semana pasada y acordaron no impulsar solicitudes de destitución, mientras no hubiera certeza de que estaban los votos. El problema es que dos bancadas de derecha corrieron por cuenta propia.

De todas maneras, en el sector lamentaron la ausencia de Amarillos y Demócratas, pues esto rompía los acercamientos con esas fuerzas políticas de centro.

Reclamos

El jefe del comité republicano, Stephan Schubert, recalcó que la acción les parecía correcta y optaron por levantar la censura rigiéndose “por principios y no solamente por resultados o por popularidad”. “Este es un muy mal día para la democracia y es un muy mal día para el prestigio de esta Cámara de Diputados”, señaló.

Además, el legislador independiente-republicano apuntó especialmente a Demócratas. “Cada uno de los diputados que decidió abstenerse o votar en contra, son aquellos que tendrán que explicar a la ciudadanía por qué, a pesar de que aquí hubo una transacción de un voto a cambio de un cargo, ellos estuvieron dispuestos a rechazar esta censura. Eso nos parece muy grave, y aquí la pregunta que nos hacemos todos es, en otras circunstancias, en otros proyectos de ley, ¿también el gobierno ha ofrecido algo a cambio de los votos?”, emplazó.

La jefa del grupo socialcristiano, Francesca Muñoz (PSC), también lamentó el rechazo de la censura y aseguró en que vez haber votado el fondo, predominaron los “egos políticos” en referencia a la repartición de cargos.

Sin embargo, desde Chile Vamos insistieron en su crítica. La jefa de bancada de RN, Ximena Ossandón, sostuvo que “hoy día la responsabilidad política la tiene que asumir el Partido Republicano y también Social Cristiano, que fueron los dos que decidieron hacer esta censura en menos de 24 horas no consultando a Chile Vamos”.

Mientras que su par de Evópoli, Jorge Guzmán, recalcó que para su partido “esto es un basta, un no más. No estaremos nuevamente disponibles para acciones políticas impulsadas de forma inmadura por el Partido Republicano y el Partido Social Cristiano”.

En la UDI, el jefe de bancada, Juan Antonio Coloma, dijo que “cuando estas acciones son lideradas por grupos más extremos se pierde la posibilidad de llegar al centro y ganar elecciones. Hay que ser responsables con las acciones que cada uno emprende. Lo que ocurrió hoy día es que acciones apresuradas y amateur terminan por ratificar dos veces en una semana al Partido Comunista a cargo de la mesa de la Cámara de Diputados”.

Coloma además hizo un emplazamiento a la presidenta de la Cámara para avanzar con la agenda de seguridad. “A partir de hoy vamos a exigirle que ponga en tabla todos los proyectos de seguridad ciudadana, que están siendo paralizados. ¿Por qué están parados, (proyectos como) Reglas de Uso de la Fuerza?”, dijo Coloma, quien dijo que estarán “en alerta” a la gestión de la presidenta de la Cámara.

Consultada ayer por el rechazo de las mociones opositoras, Cariola dijo que ha “primado la cordura, la sensatez y una posición de resguardar a la Cámara de Diputados. Esto no lo vamos a tomar como un ataque personal ni un problema de coordinación en la Cámara. Le hemos manifestado nuestra más absoluta disposición a todos los sectores políticos de esta Cámara para trabajar en conjunto. Nuestro compromiso es dar garantías a todos los sectores políticos”.

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